domingo, 7 de junio de 2009

VIA REMINGTON, de CORINA MOSCOVICH




Siempre es bueno conocer a otros escritores, y parte de este blog está dedicado a ellos. En este caso, es Corina Moscovich, una escritora rosarina que ha trascendido las fronteras del Paraná con su poemario “Vía Rémington”. Pero usted se preguntará ¿Quién es Corina?, bueno no hace falta que pongamos datos biográficos a esta poeta y persona de la ciudad de Rosario. Pero describiré brevemente parte de su vida: ha viajado, es traductora y profesora de inglés, continúa su carrera de Letras en la Universidad de Rosario. Y fundamentalmente como decimos por estas latitudes es una persona “macanuda” (maja, chévere, etc.) que lee en los bares de la ciudad. Entre muchas otras actividades relacionadas con la escritura dentro del país.
Los poemas que están a continuación se encuentran en el libro “Vía Rémington”, el cual tiene la particularidad de tener poemas en español e inglés. Los cuales pude escucharlos recitados con un maravilloso acento. Estos han sido concebidos en Birmingham (Inglaterra), Bismarck (Estados Unidos) y por supuesto Rosario (Argentina). En el mismo se puede ver la visión introspectiva de la autora, descripciones de escenarios donde el lector forma parte del ánimo al cual se hace alusión. Un lenguaje poético renovador. Cincuenta poemas significativos, que a modo de confesión le digo que son para leer y releer en cada oportunidad. Usted entenderá frente a los poemas que no hacía falta datos biográficos para presentarla. Por supuesto que la selección de los tres poemas ha sido de forma arbitraria por mi parte, pido las disculpas. Cuando en sus manos tenga el libro me dice cual usted hubiese puesto.
A disfrutarlos ...



DEFINICIÓN

Soy un número
insertado en una letra
con paréntesis
y guión,
contradicción que camina,
siente y piensa
en un espacio limitado
por puntos suspensivos.


Soy un símbolo en negrita,
una palabra resaltada,
una duda abarrotada
de cuandos y porqués.




SILENCIO

Vivir entre la muerte,
la sangre es común denominador
de lo sublime
de lo degradante
de lo insólito.

Buscar las semejanzas,
hallar las diferencias.

Sorprenderse
ante la determinación
de los genes.

La dulzura se hace amarga
al recorrer más de mil venas.
La mirada es siempre la misma.
La actitud de espera también.

Se confunden los rostros,
los hospitales,
los sanatorios,
los médicos.

Y la sangre continúa
marcando el camino de la muerte ...




PRESENTE

Llueve la certeza
copos transparentes
en una geografía gris
e incoherente.

Oigo ruidos
que pertenecen
a una escena
que no quiero ver.

Más estoy detenida allí,
dejando que los instantes
se multipliquen y reproduzcan;

viviendo con mis cinco sentidos
el ayer y el mañana

El hoy
es instrumento vacío
y con pena de amor.

viernes, 10 de abril de 2009

CRISIS Y TERROR de Luciano Juncos

El siguiente texto pertenece a un amigo historiador llamado Luciano Juncos, oriundo de Carcarañá pero con una visión universal de la vida. Es un placer poder presentarles parte de su trabajo, aunque no será el último que vean por aquí. Palabras que describen la situción del interior de la Argetina, la cual para algunos será mas cercana y para otros será novedosa en cuanto a los actores y el escenario de una problemática sin resolución por el momento. A degustarlo.
Crisis y Terror
Las Herramientas del Dominio

Suenan los primeros acordes de “himno de mi corazón” de los Abuelos de la Nada y yo en la silla de siempre leyendo algunos de los titulares que aparecen en los diarios simultáneamente vienen a mi mente recuerdos de algunos informes televisivos y del pasado inmediato, que por cierto no me dejan un buen sabor.
Todo este combo informativo hace que mi día culmine un tanto alterado, pues cuando estoy acostado resuenan en mi cabeza, como un tambor incansable, las palabras “violencia”, “piquete”, “protesta”, “escrache”, “desocupación”, “pobreza”, “hambre”, “inseguridad”, “muerte”, “crisis”, y como si esas palabras sueltas no bastaran aparecen las frases: “el gobierno contra el campo”, “el campo contra el gobierno”, “camioneros vs. agrarios”, “adelantamiento de las elecciones”, “está todo cada vez más caro”, ya no hay plata que me alcance”, etc..
Soy un ciudadano que no está involucrado directa o inmediatamente con ninguna de las facciones que hoy en día dicen ser el motor de bienestar económico (que al parecer lo confunden con bienestar social), o de los que hablan de la coparticipación y el reparto de las riquezas (de quienes sólo espero que, cuando se repartan la torta, lo hagan con un cuchillo serrucho de modo que cuando terminen pueda ir a buscar lo que queda entre los dientes, eso sí, siempre y cuando no haya algún vivo que le pase la lengua).
No es que me cueste expresar lo que siento pero actualmente no se si estoy amargado, indignado o desahuciado, pero lo que sí sé es que estoy completamente confundido. Escucho hablar al ex presidente criticando las decisiones y posturas que toma el campo. No entiendo qué hace dando un discurso. Espero disculpen mi ignorancia, pero no sabia que los aspirantes a ocupar un banquillo en el senado daban esa clase de discursos como parte de su campaña, es más hasta me párese demasiado excesivo para un posible futuro senador. Digo esto porque hoy no es más que cualquiera de nosotros y se sube a un escenario a dar fervorosos discursos en nombre de la Nación sin tener en cuenta que sus palabras podrían desatar una ola de violencia. Por otro lado están los que representan al campo hablando en contra de las decisiones del gobierno, a los que se les suma parte de la oposición política al oficialismo. Esta gente, los del campo, reclaman, por una parte, dinero (que es lo que lleva a la mayoría de ellos a las rutas), por otra, una reforma impositiva, baja de las retenciones y ayuda económica para los sectores, de su “rubro”, más afectados de los últimos años. Ellos aseguran que si el gobierno sigue estas medidas la economía se reactivaría y todos quedaríamos felices y contentos. No entiendo cómo en lugar de ordeñar, sembrar, cosechar, etc. no fueron economistas.
De todas formas, esa no es la cuestión. Supongamos que es cierto y todos, dentro de unos años, podamos tener el 0 Km. esperándonos fuera de nuestra casa (en este momento imagino lo contento que estaría ese chango chaqueño que al salir de su rancho se encuentra con su Focus, eso sí, base, el que utilizará para hacer los 15 kilómetros que debe para conseguir agua). Ahora, me pregunto ¿el bienestar económico a costa de qué sería? Tal vez de la piedra que le caiga encima al auto y logre partirlo al medio o que lo derrita el sol de un medio día de enero. La deforestación, de lo que es también culpable el gobierno, para conseguir nuevas tierras cultivables es cada vez mayor y esto contribuye, aun más, al cambio climático. Pero no hay que ser tan dramático, tal vez sólo nos quedemos sin agua para beber, porque los agroquímicos que utilizan contaminan las napas o quizás el daño pueda ser aun menor: tener algún familiar con una enfermedad respiratoria o cáncer. Investigaciones recientes demuestran que el porcentaje de estas enfermedades en pueblo o ciudades que se encuentran entre tierras cultivadas es más alto que el de las que no lo están. Adivinen qué, Carcarañá pertenece a las primeras.
Pero esto no culmina aquí. Párese que todos leyeron a Maquiavelo: el oficialismo manda a camioneros a pelear con los del campo, a personas, de bajos recursos económicos, que pinten y escrachen las casas de funcionarios que se oponen al gobierno. Estos últimos envían aliados a las rutas para que aconsejen a los agrarios y así no caigan en el plan del gobierno, que es enfrentarlos con el resto de la sociedad. La oposición al gobierno considera que si el enfrentamiento entre campesinos y camioneros se llevara acabo la sociedad vería la violencia de quienes “paran” al país y avalarían al gobierno si este sacara por la fuerza a los agrícolas de las rutas. Pero lo que más inquieta a la oposición es que esta parte del pueblo (la que avalaría al gobierno si la situación planteada se diera), les de su voto en las próximas elecciones que ahora sí son próximas.
Es así que me encuentro a la espera de algún héroe que nos salve y que me ayude a comprender quién dice la verdad, quién miente, por qué si todos quieren el bien de la Nación pasó todo un año y aún no se ponen de acuerdo.
Sin temor a sonar melodramático les confieso que me siento al borde de un abismo con alguien por detrás dándome a elegir entre saltar o dispararme un tiro (al menos me toco un sicario democrático ¿no?). No sólo no sé a quién creerle sino que además tengo la sensación que estamos a unos pasos del estallido social. Los reclamos que recibe el gobierno no son únicamente por alguna clase de impuestos o retenciones sino que el reclamo más contundente e incesante es por la seguridad, algo que nuestro magnánimo y omnipotente intendente no logra conseguir. Tengo toda la sensación que la esperanza de vida de los argentinos ya no depende de la saludable vida que se haga sino de lo rápido que puedas ser a la hora de entregar tu celular, billetera y zapatillas a quien muy “amablemente”, apuntándote con un arma, te lo pide. Pero éste es un tema que merece un artículo aparte, porque tal vez no sólo leyeron a Maquiavelo sino que también a Hobbes y su plan (me refiero a los que comandan el Estado), sea dominar con el terror la voluntad de todos. Así que no voy a continuar.
El objetivo de estas líneas fue plasmar una parte de esa sensación de confusión que tenemos quienes nos encontramos un tanto al margen del conflicto gobierno-campo pero no asilados de la sociedad y sufrimos los abatares diarios que ésta nos presenta. Considero que este conjunto de cosas no nos hace la vida más feliz y por lo cual, si nos incitan, es posible que tomemos decisiones violentas. Espero que esto no suceda. Recordemos que somos parte de una historia única, la historia de la humanidad.
Hoy mi deseo más profundo es que, aunque sea por error, nos demos cuenta de eso, porque estamos haciendo la cola, con la entrada en la mano, para asistir a nuestra autodestrucción. Quédese tranquilo, si sucede, seguro tendrá asientos en primera fila.

domingo, 22 de marzo de 2009

33 AÑOS DE MEMORIA


Las nefastas consecuencias causadas por la dictadura en Argentina, se han sucedido en diversos países Latinoamericanos por la misma década del setenta. Pero no es exclusivo americano, también lo han padecido y padecen otros países. No tiene exclusividad continental. Pero la memoria es importante a la hora de crear la historia como sujetos. No restando sino: otros + otros.
Un 24 de marzo de hace ya treinta y tres años se quebró la historia Argentina. Se hizo añicos el sueño de una generación por donde transitaba la fe conciente y accionada de otro futuro posible. De otra identidad como sociedad, dentro y fuera de las fronteras.
Una generación donde el cambio transitado hacia otro modelo se visualizaba desde las aristas de los diferentes movimientos políticos.
Podemos estar de acuerdo o no con las tácticas utilizadas por determinados sectores para alcanzar su objetivo. Incluso coincidir o no ideológicamente con estos. A saber estamos en democracia y podemos expresarlo. Pero bajo ningún punto de vista eso justifica y determina el terrorismo de estado utilizado por la última dictadura militar del señor Videla a la cabeza y sus secuaces detrás. Desde el aparato militar al económico.
La famosa teoría de los dos demonios impulsada por intelectuales disfrazados de progre queda obsoleta con sólo leer las cifras de las personas que militaban en los movimientos armados. Pero vuelvo a reiterar estamos en democracia, y otras voces se escuchan en los medios de comunicación, y está bien que así sea. Aunque se revuelvan las tripas al escuchar semejante negación de la historia. Darles voz a aquellas personas que cuando estuvieron seguras en sus casas, disfrutando de la especulación financiera y haciendo oídos sordos a la paulatina desmantelación de la industria nacional. Se taparon los ojos frente al secuestro, tortura y posterior desaparición de personas. De miles de personas, de una generación ausente. Otros fueron el grito sordo de la censura, la persecución y el exilio.
Según la Real Academia Española la memoria es la “facultad psíquica por medio de la cual se retiene y recuerda el pasado. Exposición de hechos, datos o motivos referentes a determinado asunto”. Por eso todos los 24 de marzos hay que tener memoria, recordar cada nombre, cada asunto, cada palabra. Que no quede atrofiada una parte de la historia. Los nombres son gritados en público después de 33 años donde el establishmen había decretado que no era necesario volver al dolor. Pero cuan equivocados estaban, era nuestro dolor, el de cada uno de los familiares, de amigos, hermanos, hijos, nietos de la memoria. De la generación que era parte de nuestro transcurso y discurso cotidiano. Después de 33 años, las Plazas se llenan y los juicios se abren. Mal que les pese a muchos. Los locos son los cuerdos.
Como lo fue Rodolfo Walsh (1927-1977) un formidable periodista y escritor. Una persona coherente entre pensamiento y acción. Desaparecido por la última dictadura militar cuando a un año del golpe enviaba a diferentes medios de comunicación su texto Carta abierta de un escritor a la Junta Militar Como merece ser leído y releído: (
http://www.nuncamas.org/investig/articulo/walsh_carta.htm). Palabras elocuentes de las consecuencias tanto social como económicamente que significó el gobierno de las Fuerzas Armadas. Sin tapujos, con nombre y apellido de los responsables de la masacre en la que sumergieron al país.
Walsh lo describió lucidamente: “...donde lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades”
Nada fue un azar, había que imponer un modelo. Un forma de pensar, un estado de gracia para quienes años más tarde se harían cargo del destino del país. La lista de las desapariciones aumentaba. Estado – otros = desaparecidos.
Cada uno de los nombres, cada uno de los rostros que hoy no están. Cada memoria activada todos lo marzos, todos los 24. Cada llanto y cada por qué.



24

Ella nació un 24 de marzo
Yo morí un 24. Sus padres se alegraron
Los míos lloraron. Ese día hizo calor
Por el otro frío. Sopla las velas todos
Los 24, yo pido castigo todos los 24.



PAREDES

Sentada escribe a través de
Las paredes dormida
Mientras la lluvia vuela
Perdida hacia horizontes
Imaginarios.
Evadirse del dolor sin
Pensamientos, sin ropa
Ni alimentos, sin ella.
Vuelve a su cárcel,
De rodillas contra el suelo
Bichos pululan en la sala.
Entran y salen
Dolor silencioso / imparable
Nº 34343434343434343434
Horas mortuorias horas
Atardeceres claros y
Perpetuos se han quedado
Donde se detuvo
Tu voz/s.

domingo, 15 de febrero de 2009

CHEMA VEGA y su libro CARTAS DESDE BOHEMIA




Presentar a Chema, es un gusto y una deuda pendiente. Un placer compartir con ustedes parte del trabajo de este magnífico poeta y amigo. Primero saber quién es este escritor afincado en Madrid, y segundo dos poemas que son parte de su poemario CARTAS DESDE BOHEMIA, que merece un lugar destacado en nuestra biblioteca.
Chema ( José María ) Vega nació en 1980 en Aranda de Duero. Abogado y poeta Ha participado en cursos poéticos impartidos por la Casa Encendida de Madrid, concursos literarios siendo premiada su obra. A partir del 2007 forma parte del taller literario de la Asociación Cultural Clave 53, dictado por Giusseppe Domínguez. Integrante del grupo poético Polemos, quienes organizan recitales artísticos por diversos locales de la ciudad de Madrid y fuera de ella.
Con un registro propio dentro del mundo de la poesía, en su primer libro Cartas desde Bohemia se puede observar las temáticas actuales como: la inmigración, el maltrato o el escabroso mundo de la droga. Como además la nostalgia, pasiones o la eterna batalla entre amor y desamor.




BODAS DE HIEL


Después que chirrían los frenos
que aparca en su puerta un coche
(su estrella -que es un dulce pentalfa-
detiene el tiempo entre sus puños)
se apean improperios de sucias caricias
-el cansancio de ideales presos-.

Falsos perdones humillan lágrimas
que nadan entre las riendas tirantes.
Infeliz
aterrado
haces de musas tu arte
y festejas felicidades de noche
con epítetos que esconden la IRA.

¿Una actriz? se maquilla con alegrías
que regalaste ayer entre huellas bien definidas;
¡que no abandone un lecho!
¡que sea reclusa sin celda!


Y entre tanto se adereza el brillo del metal
y se acortan los flujos de las corrientes
que absorben la vida en sus últimos suspiros:
Negros morados, pesadillas de amores ciegos
¡De luz se bañan los infiernos!




ENTRE ESPINAS VENIDERAS


Separan los escapularios las montañas
y sus cumbres que son deseo;
se guardan las grutas entre espesas enredaderas
que no cortan de vida sus raíces
mientras tu boca abre camino en este sendero, tu boca...
Es tu sed que entre campos yermos inunda los arenales
y las arrugas y sus pliegues, oscuros de baile gitano,
-sus pliegues-
Supón que se unen los tobillos, los montes y las verdades,
que las lenguas no flaquean
y que riegas este cetro de Pasiones.
Supón que se elevan anclas...

lunes, 26 de enero de 2009

ATENDER EL TELEFONO


Planta baja segunda puerta, cinco minutos antes. Bueno, mejor buena impresión. Sí, vengo por que tenía una entrevista de trabajo. Se abrió la puerta y a mi derecha estaba la otra para pasar a la oficina. Diez mujeres con formularios en las manos y sobre las rodillas completando con letra imprenta cada uno de los huecos que dejaba el folio. Disculpe tengo una cita a las once mi nombre es ..., le dije a la secretaria mientras sacaba del bolso mi curriculum. Sí, sí llena por favor este formulario y luego pasa a la sala de los ordenadores a hacer un ejercicio. Sí por supuesto, le respondí con la mejor de mis sonrisas de oficina. Luego de veinte minutos regresé con el trabajo hecho y el formulario completado. El ejercicio había que guardarlo y la encargada de hacerme la entrevista lo vería en su ordenador. Todo moderno, y la decena de personas se había convertido en veintena. Imposible caminar por el pasillo, y otras decidieron volver otro día, con las quejas pertinentes. Esperé veinte minutos más, y me dijo que pasara a la otra sala. Allí le di la mano a una señora de unos cincuenta años con la camisa cerrada hasta el último botón y una falda negra que le tapaba la rodilla. Ahora viene M., una cosa un detalle sobre tu curriculum, Está muy bien pero lo tendrías que armar de otra manera. Por que aquí veo todo lo que estudiaste, los cursos y la experiencia. Pero no sé si sabes atender el teléfono. Continué sentada en la silla mientras asentaba con la cabeza y me preguntaba que tipo de persona podía hacerme esa pregunta si me realmente había leído las dos hojas que me costaron años de estudio y trabajo.
Vino M. me preguntó un par de cosas a modo de ritual, o del propio cansancio. Y luego las hizo en inglés a las cuales respondí sin que la voz me temblase como a la hora de un examen final en la facultad. Me dio la mano y su asistente también. Y al tratar de cerrar la puerta tras de mi, oigo: habla muy bien inglés. Pero seguramente no sabré atender el teléfono. Oiga ..., diga ..., se cortó la comunicación.

FUNERAL



A primera hora de la mañana habían llevado el cuerpo desde la morgue a la casa de velatorios. La misma de siempre, la de la familia. En el centro del pueblo frente a la Iglesia: El Ayuntamiento y la salvación eterna juntas a pocos metros una de otra. Ni siquiera se tenían que tomar la molestia de pensar cuál de las tres opciones era la adecuada.
Los empleados colocaron el cajón sobre los soportes y encendieron la lámpara eléctrica que simulaba una inagotable llama. Una luz para un ciego. La mujer que casi rozaba los cincuenta preparó las tazas de café y jarras de jugo en la recepción. Los dos juntos se fueron con el administrador a terminar de arreglar los papeles y el dinero.
Marta sollozaba. Secaba sus lágrimas con pañuelos descartables, las pocas que le quedaban en los ojos hinchados. Jorge firmaba y la miraba de reojo. Esta mañana culminaban cuatro días agotadores. El ataque, terapia, tubos, reanimación. Cuatro días poco dormidos. Asustados. Deglutiendo la idea de la muerte.
Mamá siempre había hablado sin tapujos de la muerte desde que tengo conciencia. Pero no me hago a la idea, no puedo creer que hoy entre papeles y gente que ni tengo ganas de ver se encuentre ella, ahí dormida. Que no la voy a ver más, que la cocina no tendrá ese olor a detergente de limón.
Marta tenemos que hablar, mañana tenemos que decidir que pasa con la casa, le dije cuando salimos de la oficina. ¿Te parece?, no podes esperar por lo menos dos días. Tienes que hablar de esto ahora. Siempre igual, todo ahora, sin el menor sentido del tacto, me respondió mientras su cara se arrugaba.
Si no puedo aguantar, quiero las cosas ahora y las quiero ya. Eso no me va a devolver a la vieja, ella ya está ahí durmiendo. En qué va a cambiar hablar de eso mañana o dentro de dos o mil quinientos días. El melodrama ya me parece exagerado. Se veía venir, a qué viene esa escenita. Esta siempre igual, con los pañuelitos en la cartera. O que se cree que yo no siento, que a mi no me duele, a mi también me duele.
Comenzó a llegar gente a la funeraria, los primeros los vecinos y luego los parientes. El hijo mayor de Marta se había encargado de llamar uno por uno de la agenda de la abuela. Otros le habían prometido que se ocupaban de avisarles a algún conocido que seguro él por su edad no se acordaría.
Horas y horas de saludos, de besos, de condolencias. Llantos y cafés. Donde la paz de una es la fragilidad de otros. Donde comienza y acaba algo. Ser o estar, y parecer.
Marta oía los comentarios en la recepción con una vaso de jugo en la mano y un cigarrillo en la otra. Ausente, y con una mueca agradeciendo las condolencias a quien se acercaba a darle un abrazo.
Pasaron la noche en la pequeña habitación contigua hasta que llegó el cura. Todo el protocolo, y luego sellaron el cajón. Sólo Jorge y Marta agarrados del brazo miraban como el punto y final de la historia se escurría frente a sus ojos. En sus miradas estaban las conversaciones pendientes de debían terminar. Definir el futuro, otro futuro sin olor a limón.

martes, 13 de enero de 2009

PASA EN PALESTINA, A NUESTRO LADO




La crisis mundial, o mejor dicho la crisis de los países industrializados, nos ha afectado a todos los habitantes de este planeta. De una forma u otra hemos sido un publico fiel a los noticieros internacionales y a los relatos de amigos de otras latitudes. Cada cual asentía a su porvenir con la leve esperanza que el final fuera de las comedias románticas de hollywood. Pero solamente era eso: una esperanza. Ahora nos convertimos en espectadores de la masacre de Gaza mientras la comunidad internacional cree que es más importante como la gente pagará en cuotas su hogar dulce hogar. Cuidado con pronunciarse, cuidado con tomar partido, cuidado con denunciar. Eso está pasando lejos, muy lejos mientras usted toma un café con tostadas. Una guerra es rentable. Pero ¿ Es una guerra?. La respuesta es muy clara, y la población civil palestina asediada desde hace años nada tiene que ver con los designios internacionales de unos pocos. Los niños muertos, las casas destruidas, su vida cortada a trozos de bombardeos, nada tiene que ver con el deseo de muchos de la convivencia pacífica. Somos diferentes, creemos en diferentes cosas, actuamos diferente. Aceptar al otro es una labor de todos los días, de cada elección que se hace. De enriquecerse y fortalecerse. Nadie en su sano juicio acepta las atrocidades que están pasando no tan lejos nuestro, ni los habitantes de Israel ni los de Palestina. Nadie confía en un negocio a costa de la vida de las personas. Aunque otros tienen que pensar si es o no verdad, si cuadran o no las cuentas, o si es un daño colateral de la crisis mundial. Por suerte al terminar este texto la comunidad internacional se ha pronunciado para que cese el fuego en sobre esa región y marchas como la de Madrid son un ejemplo a imitar.